Un taller donde la
calma es el método.
Quietgear nació de la convicción de que un reloj bien atendido requiere tiempo, atención y honestidad. Nada más.
← Volver al inicioEl origen de
Quietgear.
Quietgear abrió sus puertas en Mar del Plata con una idea sencilla: que la relojería de calidad no debería estar reservada a quienes viven en grandes ciudades ni rodeada de urgencias artificiales. Nuestro fundador, con más de quince años de oficio en el sector, eligió Mar del Plata como sede permanente del estudio porque encontró en esta ciudad el ritmo adecuado para trabajar bien.
Desde el primer día establecimos una regla: nunca avanzar sobre una pieza sin el consentimiento informado de quien la trae. Esa práctica, que parece obvia, es en realidad poco habitual en el rubro. Para nosotros es el centro de todo.
Hoy atendemos relojes de todo tipo, desde piezas familiares de uso cotidiano hasta colecciones que representan décadas de historia. Cada caso recibe el mismo cuidado, independientemente del valor monetario de la pieza.
Lo que nos
guía cada día.
Honestidad antes que cualquier cosa
Si un reloj no necesita intervención, lo decimos. No facturamos trabajo innecesario.
Mínima intervención
Tocamos solo lo necesario. La originalidad de cada pieza tiene un valor que preservamos.
Documentación clara
Cada trabajo se registra por escrito. Lo que hicimos, por qué y cómo quedó la pieza.
Trato directo y sin rodeos
Puede consultar en cualquier momento del proceso. Respondemos con claridad, sin tecnicismos innecesarios.
Quiénes trabajan
en el estudio.
Marcos Vidal
Relojero titular
Más de quince años atendiendo relojes mecánicos y automáticos. Formado en Buenos Aires y especializado en restauración de piezas de colección.
Laura Ferreyra
Atención al cliente
Coordina la recepción de piezas, los informes escritos y la comunicación con cada propietario durante todo el proceso.
Rodrigo Paz
Asistente de taller
Apoya los procesos de limpieza y documentación fotográfica. Actualmente en formación en relojería mecánica bajo la supervisión de Marcos.
Estándares del taller.
Evaluación previa documentada
Antes de cualquier intervención, registramos el estado de la pieza por escrito y en fotografía.
Herramientas de precisión
Utilizamos instrumental calibrado para cada tarea, desde la apertura de la caja hasta el ajuste de la marcha.
Lubricantes certificados
Solo empleamos lubricantes específicos para relojería, apropiados para cada tipo de movimiento y componente.
Verificación de marcha
Todo reloj que pasa por el taller sale con su marcha verificada en múltiples posiciones mediante timegrapher.
Seguridad de la pieza
Cada reloj se almacena de forma individual con etiqueta de identificación mientras permanece en el estudio.
Privacidad del cliente
Los datos de contacto y el historial de cada pieza se manejan de forma confidencial y no se comparten con terceros.
Relojería de taller, no de mostrador.
La relojería mecánica es uno de los pocos oficios donde la velocidad no mejora el resultado. Un movimiento bien lubricado requiere que cada componente sea tratado por separado, con el lubricante adecuado y en la cantidad correcta. Ese proceso no se puede apresurar sin comprometer el funcionamiento de la pieza a largo plazo.
En Quietgear entendemos que quienes traen su reloj al taller no solo buscan que el reloj funcione: buscan saber qué le pasó, qué se hizo y qué pueden esperar. Por eso el informe escrito no es un añadido: es parte central del servicio.
Mar del Plata tiene una larga historia de pequeños talleres artesanales, y Quietgear quiere ser parte de esa tradición. Trabajamos en un espacio propio, sin intermediarios, con atención directa de quien realiza el trabajo.
Traiga su reloj
y conversemos.
Sin compromiso. Le contamos qué podemos hacer por su pieza antes de tomar cualquier decisión.
Escribir al estudio